Las tareas de limpieza que se llevan adelante en la nueva cañería vinculada a la Planta Echeverría generaron preocupación entre vecinos de Paraná, luego de la difusión de imágenes de agua turbia en distintos puntos de la ciudad. Desde el Municipio aclararon que se trata de un procedimiento técnico habitual y que no existe riesgo para el consumo humano.
Las autoridades explicaron que el agua observada corresponde exclusivamente al proceso de limpieza interna de una conducción recientemente instalada y no forma parte de la red de distribución domiciliaria. Estas tareas se realizan antes de la habilitación definitiva del conducto.
La nueva cañería conecta la Planta Echeverría con el sistema que abastece al centro, oeste y suroeste de Paraná. Durante la etapa de obra, es habitual la presencia de sedimentos y restos de barro, los cuales deben ser removidos antes de su puesta en funcionamiento.
El secretario de Planificación e Infraestructura, Eduardo Loréfice, informó que la obra ya se encuentra estructuralmente aprobada y transita su fase final. El procedimiento incluye impulsión de agua, clorificación para eliminar microorganismos y un lavado posterior para retirar el exceso de cloro.
La conducción tiene una extensión aproximada de 5.500 metros y un diámetro que varía entre 750 y 500 milímetros. Su objetivo principal es mejorar el caudal de agua potabilizada hacia la planta de Avenida Ramírez y reforzar el suministro en barrios del oeste y suroeste, históricamente afectados por baja presión.
Desde el Municipio destacaron que esta obra forma parte de un conjunto de más de 67 intervenciones realizadas durante el último año para fortalecer el sistema de agua potable en la ciudad.
