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Adiós al Pucará y bienvenida al Fénix

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Su nombre proviene de las antiguas fortificaciones de piedra erigidas en lo alto de las colinas por los pueblos originarios, en las prácticas indestructibles por asaltos directos. Con esa idea, en 1966 se ordenó la fabricación de esta noble aeronave. El primer prototipo –con dos turbohélices Garret- voló en agosto de 1969 en las instalaciones de la Fábrica Militar de Aviones (FMA) que tuvo a cargo su producción entre 1974 y 1999, alcanzando un total de 107 unidades.

Las primeras entregas al 2° Escuadrón de Exploración y Ataque de la III Brigada Aérea (Reconquista) empezaron en 1976, pero debido a falta de presupuesto e instalaciones, el proyecto fue retrasado. Para los aviones de serie se eligió el motor francés Turbomeca Astazou. En la Fuerza Aérea Argentina, el IA-58 Pucará estuvo operativo a lo largo de 44 años.

Ya pensando en una transformación de paradigma operativo basado en el cambio del campo de batalla futuro, se determinó que el SARM debía dar un paso hacia adelante técnico-cualitativo, evolucionando de aeronave de ataque a otra que efectuara misiones ISR, esto es de inteligencia, vigilancia y reconocimiento. Es por eso que el 4 de octubre pasado, en la III Brigada Aérea de Reconquista se realizó la despedida de este avión emblema, con la participación de pilotos de la Fuerza Aérea Argentina, Veteranos de Guerra de Malvinas y personal de otras Fuerzas junto a invitados especiales. Previamente, las aeronaves realizaron una navegación final por varias Unidades para despedirse de quienes formaron parte de su historia.

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Y también el viernes 4 -en la III Brigada- se presentó el “Fénix”: un efectivo medio que permitirá aumentar la capacidad de vigilancia y control del aeroespacio. En ese sentido, se ha avanzado en estudios que permitirán el empleo de este sistema con un nuevo rol y mediante un número limitado de aeronaves, con una proyección de empleo por un periodo de 15 a 20 años. El objetivo expresado para esta evolución técnico-cualitativa se alcanzará mediante el cumplimiento de una serie de metas, tales como: certificación de la aeronave con su nueva planta motriz (cambio de planta de poder Turbomeca Astazou por Pratt & Whitney PT6A-62); modernización de componentes y sistemas de la aeronave para cumplir la proyección de empleo (por ejemplo: cambio de las actuales hélices por cuatripalas Hartzell); instalación y certificación de equipamiento electrónico para tareas ISR (equipamiento efectuado en el país por Fix View e INVAP), que consta de: sensor multiespectral con capacidad de visión óptica, FLIR (Forward Looking Infrared, es decir, visor hacia adelante en modo infrarrojo); designador de blancos laser; módem satelital con transmisión Data Link en tiempo real; instalación de radar de apertura sintética por el INVAP y de equipamiento COMINT (Inteligencia de Comunicaciones), además de modernización de cabina y comunicaciones.

En la próxima edición impresa de la revista aeroespacio, podrán leer la nota completa con una extensa galería fotográfica.

Fuente: Prensa FAA

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