La provincia registra un fuerte descenso de alumnos en zonas rurales y crece la preocupación por el futuro de las escuelas de campo
Entre 2024 y 2025 cerraron de manera transitoria 21 escuelas rurales en distintos puntos de Entre Ríos debido a la falta de alumnos. El dato refleja una problemática que se profundiza año tras año y que ya provocó el cierre de 272 establecimientos educativos rurales desde 1980.
La situación afecta especialmente a departamentos como Paraná, Villaguay, Nogoyá y La Paz, donde la disminución de familias viviendo en el campo impacta directamente en la matrícula escolar.
Actualmente, en la provincia existen 434 escuelas rurales con entre 0 y 8 alumnos. De ese total, 132 establecimientos cuentan apenas con uno o dos estudiantes.
Historias que reflejan la realidad rural
Una de las docentes que vive esta situación es Natalia Villar, quien diariamente recorre 128 kilómetros desde Bovril hasta la Escuela N° 98 Patria Argentina, ubicada en Colonia San Pedro, departamento La Paz.
La maestra explicó que la matrícula fue disminuyendo con el paso de los años y actualmente la institución tiene solo ocho alumnos entre todos los grados.
“Cada año va mermando el número de alumnos. La matrícula está en baja”, expresó.
Las causas del fenómeno
Desde el ámbito educativo y académico atribuyen esta situación a distintos factores sociales, económicos y demográficos.
El profesor Mauricio Castaldo sostuvo que la concentración de tierras y el desplazamiento de pequeños productores rurales generaron una reducción sostenida de familias viviendo en el campo.
Por su parte, la directora de Educación Primaria de Entre Ríos, Mónica Schoenfeld, explicó que la baja de la natalidad y la reducción de establecimientos agropecuarios también impactan directamente en la cantidad de estudiantes rurales.
Según datos oficiales, entre 2013 y 2023 los nacimientos en Entre Ríos cayeron cerca de un 45%.
Preocupación por el aislamiento escolar
Desde el Consejo General de Educación, la vocal Carla Duré advirtió que muchas escuelas tienen alumnos prácticamente sin pares, lo que dificulta el desarrollo de habilidades sociales y el trabajo en equipo.
“La escuela no solo debe ser un espacio para aprender a leer y escribir, sino también para construir vínculos y cooperación”, señaló.
Pese al panorama actual, las autoridades aclararon que los cierres son transitorios y que las escuelas pueden reabrir si nuevas familias vuelven a instalarse en las zonas rurales.
