La crisis económica en Paraná se profundiza y genera preocupación entre comerciantes, empresarios y trabajadores. Según el presidente del Centro Comercial e Industrial de Paraná, Mauricio Benintende, actualmente existen alrededor de 100 locales cerrados en el microcentro de la ciudad, cifra que aumenta aproximadamente un 25% si se consideran las áreas comerciales aledañas.
Benintende describió la situación como una crisis con características particulares, marcada por una fuerte reducción del dinero circulante y la caída sostenida de los volúmenes de venta. «La situación ha llegado a un punto crítico donde los cierres de negocios, motivados en su mayoría por la falta de actividad, llevan a las situaciones que hoy observamos», advirtió.
El dirigente señaló que el fenómeno no es exclusivo de Paraná, sino que también se observa en otras ciudades como Rosario, aunque con distintos impactos según el volumen poblacional. También destacó el desafío que plantea el crecimiento del comercio electrónico y la necesidad de adaptación: «Hasta hace poco el cliente iba al comercio. Ahora la cosa se revirtió y es el comercio el que tiene que llegar al cliente».
Frente a este escenario, Benintende reclamó igualdad de condiciones para competir y cuestionó los beneficios que reciben algunos sectores concentrados de la economía. «A este país lo formó la clase media, los pequeños y medianos comerciantes, los trabajadores y los inmigrantes», sostuvo, rechazando la teoría del derrame económico.
